Como Auditoría General de Sudáfrica (AGSA), nuestro mandato constitucional es reforzar la democracia de nuestro país. La constitución de nuestro país establece que mejoraremos la calidad de vida de todos los ciudadanos y liberaremos el potencial de cada persona, que construiremos una Sudáfrica unificada y democrática capaz de conseguir su lugar correcto como estado soberano en la familia de naciones. Como es el caso de cualquier Institución de la Auditoría Suprema (SAI), se espera de nosotros que aumentemos el valor de nuestra sociedad con el compromiso y la gobernabilidad en el sector público. Como SAI Sudáfrica, somos especialmente conscientes de la importancia de crear un compromiso público en nuestro país.
Para apoyar esto, hemos desarrollado una declaración de misión complementaria (promesa de reputación) que dice lo siguiente: La Auditoría General de Sudáfrica tiene un mandato constitucional y, como Institución de la Auditoría Suprema de Sudáfrica, su función es reforzar la democracia de nuestro país mediante control, compromiso y gobernabilidad en el sector público con auditorías y así crear un compromiso público.
La AGSA es una de las nueve instituciones capitulares con poderes otorgados por la más alta legislación del país, la Constitución, para cumplir ciertas funciones. Estas instituciones no forman parte del gobierno y no tienen la obligación de formar parte de los mecanismos del gobierno corporativo. La independencia de la AGSA es respectada y reforzada.
Como establece la Constitución y la Ley de Auditoría Pública, 2004 (Ley nº. 25 de 2004) (PAA), la AGSA tiene la responsabilidad de auditar las administraciones y departamentos nacionales y provinciales del estado, todos los municipios y cualquier otra institución o entidad de contabilidad que la legislación nacional o provincial requiera que audite la AGSA. La AGSA cumple su mandato llevando a cabo una serie de auditorías, como auditorías de regularización (financieras), auditorías de rendimiento, la auditoría de información de rendimiento y auditorías internacionales. Durante el año financiero de 2007-08, las actividades de auditorías de regularización utilizaron el 92% de los recursos de auditoría de la AGSA, dejando el 8% para auditorías de rendimiento. Aunque las auditorías de regularización siguen siendo el principal foco de estudio, se están incrementando los servicios para otras auditorías como respuesta a la necesidad de que la AGSA siga siendo relevante para los interesados.
La Constitución establece que la AGSA es una institución estatal, resume la manera de elegir la AG y define los principios de la institución y funciones claves. Como tal, proporciona el esquema que debe seguir la institución para una gobernabilidad corporativa. La gobernabilidad corporativa se define en la PAA, la cual también facilita el establecimiento y define las funciones del mecanismo de control parlamentario y otras estructuras claves de la AGSA, incluyendo la Comisión de Auditoría. La AG está comprometida con la Asamblea Nacional según la sección 181(5) de la Constitución y la sección 3(d) de la PAA, y tiene que informar sobre sus actividades y el rendimiento de sus funciones según la sección 10 de la PAA. Los principales instrumentos de compromiso son el Plan y presupuesto estratégicos y el Informe anual de la AGSApresentados anualmente ante la Asamblea General. La Comisión Permanente en la Auditoría General (SCoAG), establecida según la sección 10(3) de la PAA, supervisa el rendimiento de la AGSA en nombre de la Asamblea Nacional.
La Auditoría General está apoyada por 2.350 miembros distribuidos por las nueve provincias para representar a la AGSA en todo el país.
Aunque nuestras actividades se rigen por el mandato y están respaldadas por nuestra promesa de reputación, no hemos olvidado la importancia de la gente y su desarrollo. El antiguo presidente de Sudáfrica, Nelson Mandela, dijo “La educación es el instrumento más poderoso que se puede usar para cambiar el mundo.” En un esfuerzo para apoyar el desarrollo de habilidades de auditorías y compromisos en el país, la AGSA se embarcó en un proyecto para crear la capacidad mediante un esquema de formación de auditores que actualmente cuenta con unos 950 alumnos. El AGSA adopta un enfoque global para esta formación de candidatos, los cuales cumplen con unos criterios mínimos, independientemente del cuerpo profesional al que están asociados. Esto incluye contables públicos, auditores registrados en el gobierno, contables públicos certificados y auditores de sistemas de información certificados.
Originalmente basado en el modelo británico, la legislación de auditoría de Sudáfrica fue aprobada por primera vez en 1911, enmendada en 1916 y no se cambió hasta la nueva Ley de Auditoría y Hacienda, aprobada en 1956 (Ley nº. 32 de 1956). El control siguió sin cambiar hasta la incorporación del concepto de auditoría de rendimiento en la Ley de Auditoría y Hacienda, 1975 (Ley nº. 66 de 1975).
El cambio legislativo más radical yace en encauzar y dirigir, para nuestros propósitos, la separación democrática de poderes del gobierno en legislativo, ejecutivo y judicial. Sabíamos que, para que la oficina auditora cumpliera con su papel funcional como perro guardián del poder legislativo y ejecutivo, ya no podíamos operar bajo supervisión ministerial y teníamos que convertirnos en una institución independiente que reportara directamente al Parlamento.
En última instancia, este movimiento que, en una década, transformó la oficina auditora de tan solo otro departamento de servicio civil a una institución estatal que apoya la democracia constitucional (como indicado en el capítulo 9 de la Constitución de Sudáfrica de 1996).
La primera gran parte de la nueva legislación desde 1975 se promulgó en 1989, cuando la Ley de la Auditoría General, 1989 (Ley nº. 52 de 1989) previno a la Auditoría General y a sus miembros con una ley aparte. Fue esta ley la que visiblemente realzó la independencia de la Auditoría General.
No obstante, la autoridad ejecutiva del momento tuvo la última palabra en ciertos asuntos administrativos cruciales relacionados con la oficina auditora. Esta situación se percibió como contraria al principio aceptado a nivel internacional de una institución auditora independiente. Con ello, la Auditoría General se vio en una poco envidiada situación teniendo que informar sobre los asuntos financieros de la autoridad ejecutiva sin miedo ni favor, y al mismo tiempo siendo dependiente de la buena voluntad y la cooperación de ella para procurarse los recursos necesarios para llevar a cabo su labor.
El problema persistió como fuente de preocupación de la Auditoría General del momento y de la Comisión Adjunta de Cuentas Públicas. Finalmente, con el apoyo total del cabinete, se anularon las provisiones ofensivas de la ley mediante la Ley Enmendada de la Auditoría General, 1992 (Ley nº. 123 de 1992). A esta le siguió la Ley de Acuerdos de Auditoría, 1992 (Ley n.º 122 de 1992), efectiva el 1 de abril de 1993. Esta ley regulaba la gestión, administración y condiciones de empleo de los miembros de una oficina auditora. También facilitaba la transferencia de toda supervisión y asuntos relacionados al cuerpo de control parlamentario, la Comisión de Auditoría.
Esta ley también regulaba que los informes de la oficina auditora futuros fuesen presentados ante el Parlamento y así los convertían en documentos públicos. La Comisión de Auditoría es responsable de aprobar la estimación de gastos e ingresos de la oficina auditora, vigilar el rendimiento operacional de la oficina auditora respecto al financiamiento, control de calidad, formación y acción afirmativa, y nombrar a un auditor independiente para auditar las cuentas de la oficina auditora. La oficina auditora actual es, en términos legislativos, una entidad muy distinta a la precedente. Actualmente tiene la reputación de ser los perros guardianes de los pagadores de impuestos independientes de todos los sudafricanos.
La oficina auditora ha probado sus estandartes de auditoría gubernamentales contra aquellos aprobados por la INTOSAI en 1990 (hemos sido miembros de la INTOSAI desde 1986). Los resultados aseguraron la certeza y validez de nuestras auditorías con unos estandartes aceptados a nivel internacional y avanzamos con confianza para cumplir plenamente con la conformidad de los GAGAS (Estandartes generales de auditorías gubernamentales) durante 1994.
Un momento decisivo en la evolución de la oficina auditora sudafricana fue registrado el 20 de diciembre de 2004, cuando se promulgó la PAA. La PAA permite a la Auditoría General cumplir eficazmente el mandato y responsabilidades prescritas en la Constitución, proteger nuestra independencia y crear una oficina auditora que adopta los principios y mejores prácticas de gobernabilidad corporativa. La nueva PAA se desarrolló para establecer la AGSA como Institución de la Auditoría Suprema para el sector público, en acorde con leyes más recientes. La PAA ha reforzado nuestra independencia y la habilidad de promocionar el compromiso en nuestro país.

El logo se basa en la imagen de una calculadora o un ábaco, ambos símbolos que yacen en el corazón de las auditorías. El logo es sencillo y poco abarrotado para sugerir la búsqueda de transparencia y compromiso público, mientras que la frescura del azul (negocios) y del verde (auditorías) lo convierten en una afirmación completamente profesional.
El dinámico movimiento que sugieren los óvalos refleja que se llevan a cabo auditorías y exámenes rentables de toda la información recibida constantemente y que se envían informes diligentes a tiempo a las instituciones legislativas y a los pagadores de impuestos.
Los óvalos verdes representan los puntos de apoyo en los que se basan las actividades de la AGSA, llamados integridad, compromiso y transparencia. Todos los óvalos están situados dentro una base que los rodea. Esto subraya el hecho de que la AGSA lleva sus asuntos siguiendo un esquema de un mandato constitucional y se esfuerza para preservar la integridad, dignidad y bienestar del país para que los sudafricanos pueden disfrutar del beneficio de una buena gobernabilidad.